Hace más de 30 años, era impensable realizar pagos inmediatos a través de una tarjeta digital bancaria o una aplicación móvil. Hoy, en América Latina, siguiendo el ya maduro mercado europeo,  las billeteras digitales se han popularizado rápidamente, alcanzando un 21% de uso en 2022. A nivel mundial, se espera que esta cifra crezca a cinco mil millones de usuarios para 2026, consolidando su relevancia en el mercado y ofreciendo nuevas oportunidades para los servicios financieros.

 

Según el informe de la consultora FIS sobre el futuro de los pagos en Latinoamérica, este sector está experimentando transformaciones clave: los pagos móviles han ganado relevancia por su facilidad y rapidez. Se proyecta que, para los siguientes dos años, los «Pagos B2B» (transacciones directas entre empresas) aumentarán su uso del 15% al 21%, mientras que las billeteras móviles incrementarán su adopción del 21% al 28%, reafirmándose como opciones preferidas por los usuarios.

 

Plataformas como Apple Pay y Google Pay están transformando la forma en que las personas gestionan sus finanzas, permitiendo transacciones seguras a través de smartphones o smartwatches sin necesidad de una billetera física y ambos servicios utilizan la tecnología de comunicación de campo cercano (NFC) para operar. Esto significa que, al acercar el dispositivo a una terminal de pago sin contacto, la transacción se completa de manera rápida, sencilla y segura, tal como lo señala el artículo sobre banca digital de BBVA.

 

El diario La República resalta que la principal diferencia entre un medio de pago y una billetera digital radica en las funcionalidades que ofrecen. Mientras que un medio de pago está diseñado únicamente para realizar transacciones, una billetera digital ofrece más opciones para gestionar el dinero. Además de pagos, permite administrar activos digitales descentralizados como criptomonedas, manejo de tarjetas de membresía, tiquetes de eventos o de aerolíneas, facilitando una gestión más completa de fondos, identidades y activos financieros.

 

App y billetera digital con una tarjeta digital bancaria

 

En Colombia, el 98% de los municipios cuenta con usuarios registrados en alguna de las más de 10 billeteras digitales disponibles, superando así la cobertura de los canales bancarios tradicionales, de acuerdo con datos de Colombia Fintech.

 

Una forma práctica de transformar una app bancaria en una billetera digital es incorporando una tarjeta digital bancaria de crédito o débito, que ofrezca seguridad avanzada mediante tokenización. Esta tecnología brinda mayor protección a las transacciones, permitiendo a los usuarios pagar en comercios físicos y online con confianza. A diferencia de usar una tarjeta física, la tokenización garantiza operaciones más seguras, lo que es ideal para compras en e-commerce, ya sea en sitios que aceptan tarjetas franquiciadas o privadas.

 

Al integrar una billetera digital con una tarjeta digital bancaria tokenizada, ya sea de crédito o débito, las entidades pueden ofrecer una experiencia de pago segura y destacada, fundamental para competir en el dinámico mercado de la región.

 

La billetera digital ofrece múltiples funciones para gestionar el dinero de manera virtual, mientras que un medio de pago es más limitado y tiene un propósito específico.

 

Tarjeta digital y tokenización

 

Los avances tecnológicos para el sector financiero también vienen acompañados de nuevas amenazas, como robo de datos, fraudes y suplantación de identidad.  Esto representa un gran desafío tanto para los usuarios como para las entidades bancarias, que han convertido la seguridad en una prioridad fundamental.

 

La tokenización en tarjetas digitales bancarias consiste en sustituir los datos sensibles de la tarjeta por un código único o «token», utilizado para transacciones seguras sin revelar la información original, lo que reduce el riesgo de fraude, quiere decir que:

 

 

Evite el fraude por suplantación de identidad

 

El portal de noticias colombiano, Semana señala que en las tendencias de los consumidores digitales en ciberseguridad, las preferencias se orientan hacia una seguridad invisible: el 81 % prefiere la biometría de huella digital, el 77 % opta por códigos de seguridad enviados al móvil y el 76 % confía en la biometría de comportamiento, que crea un perfil único para validar a cada usuario.

 

Para prevenir fraudes, es clave adoptar procesos como onboarding digital, verificación de identidad y autenticación, diseñados para asegurar una incorporación rápida, segura y conforme a las regulaciones financieras.

 

Este proceso, que garantiza máxima seguridad, comienza con el registro del usuario en la app o portal de la entidad financiera, donde proporciona sus datos personales y acepta los términos. A continuación, se realiza una verificación de identidad mediante una captura morfológica del documento de identidad y biometría facial (pasiva o activa), y la verificación de datos en bases oficiales para prevenir fraudes.

 

Una vez aprobado, se emite la tarjeta digital bancaria para su respectiva activación, usando la biometría. Finalmente, el cliente recibe una notificación de bienvenida con recomendaciones de seguridad para un uso adecuado de la tarjeta digital bancaria.

 

Ofrecer una tarjeta digital bancaria con tokenización, que se emite y activa desde la app del banco o desde la billetera pública que maneje el cliente, brinda a los usuarios la posibilidad de realizar transacciones y compras de manera segura desde su celular. Esto crea una experiencia digital y omnicanal completa, que coloca a las instituciones financieras en la vanguardia del sector.

 

 

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